Una de las preguntas más habituales entre los ciclistas es qué valores de FTP pueden considerarse buenos. Aunque el FTP es una métrica muy útil, su interpretación debe realizarse con cautela.
De forma orientativa:
- Ciclista recreativo: 2,5-3,5 W/kg
- Ciclista entrenado: 3,5-4,5 W/kg
- Competidor regional: 4,5-5,5 W/kg
- Nivel nacional: >5,5 W/kg
Sin embargo, tener un FTP elevado no significa necesariamente ser un gran ciclista. El rendimiento depende de muchos otros factores como la eficiencia de pedaleo, la capacidad de recuperación, la resistencia a la fatiga, la técnica, la aerodinámica y la potencia absoluta desarrollada.
Por ejemplo, los escaladores suelen presentar valores de FTP relativos (W/kg) más elevados que los sprinters debido a su menor peso corporal. Sin embargo, los sprinters pueden desarrollar potencias absolutas muy superiores en esfuerzos cortos, lo que les permite destacar en situaciones específicas de competición.
Por tanto, el FTP debe entenderse como una herramienta más dentro de la valoración del rendimiento, y no como el único indicador de la capacidad de un ciclista.
FTP y percepción del esfuerzo
A lo largo de los años trabajando con deportistas de resistencia y realizando pruebas de esfuerzo con análisis de lactato, hemos observado que la percepción subjetiva del esfuerzo es una herramienta muy útil para controlar la intensidad del entrenamiento.
En la mayoría de los deportistas jóvenes evaluados, el segundo umbral fisiológico suele coincidir con una percepción del esfuerzo de entre 7 y 8 sobre 10 en la escala de Borg modificada (RPE).
Este dato resulta especialmente interesante para aquellos deportistas que no disponen de potenciómetro o pulsómetro, ya que permite disponer de una referencia práctica para regular la intensidad de los entrenamientos. Cuando el esfuerzo percibido se sitúa en torno a 7-8/10, normalmente nos encontramos muy cerca de la intensidad asociada al segundo umbral.
Aunque la percepción del esfuerzo nunca sustituirá a una evaluación fisiológica completa, sí constituye una herramienta sencilla, económica y sorprendentemente fiable cuando el deportista aprende a interpretarla correctamente.
El FTP como herramienta de entrenamiento
A pesar de sus limitaciones, el FTP continúa siendo una de las herramientas más útiles para establecer zonas de entrenamiento y controlar la evolución del rendimiento a lo largo de la temporada.
Conocer el FTP permite individualizar las cargas de entrenamiento, cuantificar el progreso y planificar sesiones con una intensidad adecuada. No obstante, siempre debe interpretarse junto con otros indicadores de rendimiento y, cuando sea posible, complementarse con pruebas de esfuerzo y evaluaciones fisiológicas más completas.


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